Agazapado
esperaba el
momento
en que las
alertas bajaran la guardia
Arrasó con
edificaciones
bosques y mareas
En su vorágine
perecieron promesas y porvenires
Danzaba
impertérrito
frenético
en medio de los
gritos ahogados
de desesperación
Cuando se cansó
de la bacanal se fue sin mirar atrás
Confiaba
en que su
destrucción
permanecería
indestructible
En su berretín
huracanado
se le hacía
imposible comprender
que nada es para
siempre
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