Nada como el ruido a libertad
que hacen las máscaras
al caer
Quizás soltar sea entender
que nunca voy a entender
Quizás los escombros
dejen de llorar algún día
Tengo un historial
de días frente al espejo
ensayando el alivio
Cuándo pasaré la página
de esta novela barata
y podrida
que ya me sé de memoria
Una capa
negra
de miseria
me cubre entera
Son las
garras
del mal
zarpándome el
pecho
jadeándome lágrimas
que desbordan
el suelo
absorto
Intento
escapar de esta sombra
¿Cuándo la
mortaja dejará de cubrirme
con su velo
de odio
y su veneno
escupido al viento?
Me quedó tu
nombre olvidado
en un
recoveco de la memoria
Me esforcé
en nombrarte
Mi mente porfiaba
que esas letras
tantas veces
pronunciadas y escritas
tenían que
estar en algún lugar
¿Cómo pudieron
perderse?
El alivio y
una sonrisa
acariciaron
mi entrega
al olvido
Cuando las
palabras son de fuego
y las
verdades defendidas son de roca
se necesita
espacio para albergar
tanta
potencia
Un acto de
soberanía
frente a
una dulzura falsa y melosa
Imposible
tapar un agujero
si no hay tiempo
de proceso
ni justicia
si no se
despeja el camino
de cardos y
malas espinas
El cuerpo
como territorio
donde se narran
sucesos
y
naufragios
Escribir no
es solo volcar palabras en el papel
es decidir
qué llevamos con nosotros
y qué dejamos
en el camino
Hay que
soltar lo que pesa
vaciarse de
lo que hace ruido
llenarse de
aire nuevo
de río y
silencio