Me quedó tu
nombre olvidado
en un
recoveco de la memoria
Me esforcé
en nombrarte
Mi mente porfiaba
que esas letras
tantas veces
pronunciadas y escritas
tenían que
estar en algún lugar
¿Cómo pudieron
perderse?
El alivio y
una sonrisa
acariciaron
mi entrega
al olvido
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