domingo, 10 de marzo de 2024

Ravioles

 Finalmente, el mensaje que tanto había estado esperando, llegó al Whatsapp.

 Luego de una hermosa presentación donde me contaba que había leído mis textos

 y que eso lo había animado a escribirme porque le habían gustado mucho, 

agrega:

-espero que nuestra amiga en común te haya avisado que te iba a escribir, si no me corto las venas con los ravioles que estoy cocinando.

Mi corazón se aceleró. Ahí estaba, tenía que responder:

-Me gustan los ravioles, así que vamos bien, ponele.

-Te puedo hacer un día, si querés.

Bien ahí, campeón. Aproveche la oportunidad de ser sincera desde el primer momento:

-Dale. Yo no te puedo hacer nada. Soy malísima cocinando, te aviso.

-A mí no me quedó otra. Los chicos se quejan a veces, de que no hay variedad.

-Deciles que esto no es un restaurant. Bien de padre la frase, jajaj.

-jajaj. Aparte de ravioles, ¿qué otra comida te gusta?

-Pocas cosas no me gustan. Lo que sí no me gusta es el mondongo.

-A mí me encanta.

-Listo, no hablamos más, jajaja!

 -A mí lo que no me gusta es el pescado. Bah, algo de pescado como, lo que no puedo para nada son los frutos del mar.

-A mí me encantan jajaj! ¿Las rabas tampoco?

-No, no sé por qué pero no me gustan.

-¿Quizás te atacó un cornalito?

Ahí un audio con una risa y una voz que me aceleraron el pulso mucho más. Algo en ese chat me decía que esta relación me iba a sorprender como me había sorprendido ese mensaje inicial que yo ya no sabía si esperar o no. Hablamos de escritura, le pedí leer sus cuentos y me pasó la página. Intercambiamos comentarios sobre lo que había escrito el otro. Los autores que nos gustaban, nuestro amor por la lectura y la escritura. Chateamos todo ese domingo. Quedamos encontrarnos el jueves siguiente, que al final fue el martes. Queríamos conocernos.

Los ravioles quedaron como anécdota iniciatoria, siempre listos para el chiste: “no sé, yo todavía sigo esperando mis ravioles”. Hoy cerramos ese ciclo. Cuatro quesos y salsa rosa. Estaban espectaculares

Vertiente

Corre el agua
por el desagote
como la melancolía por las venas
Recuerdos
de tiempos pasados
me brotan
por los poros
Se acurrucan
en los recovecos
de mi memoria
sonidos límpidos
cristalinos
de arroyo sereno
El agua limpia
purifica
Solo
hay que dejarla
correr

sábado, 2 de marzo de 2024

Contraluz

 

Claveles azules

La primera visita al mar

Los ojos enormes

El jardín frondoso

de arena y de sal

 

Geranios alegres

de maceta de terracota

que no sobreviven a la falta de riego

 

Narcisos prepotentes

demandantes

no hay agua que alcance

nunca

 

Rosas rojas

Coquetas y vanidosas

Con ganas de tener el mundo a sus pies

 

Cactus ariscos

solitarios

Se ahogan

en un vaso

de agua

 

Y no hablemos de quienes aman la luz

Y quienes la oscuridad

miércoles, 21 de febrero de 2024

Momento crítico

 Cuando sentís

que la esperanza

se desvanece

en esa última ilusión fallida

de que la alegría era posible

 

Cuando ya gritar no es suficiente

No te quedan sonidos

ni  lágrimas para calmar esa punzada

que te quema el corazón

 

Las lágrimas limpian

pero no llegan a los rincones debajo de la alfombra

donde te enseñaron tan bien

a esconder la suciedad

que ya no la encontrás

 

Esta soledad

Este malestar con el que aprendiste a convivir

a tu pesar

Esta angustia que te atraviesa el pecho

Claras señales

de que algo

muy profundo

va a explotar

¿Saltarán las esquirlas por el aire?

¿Estallarán los cimientos podridos y construiremos

algo diferente?

Algo sólido

honesto

tranquilo

gozoso 

domingo, 18 de febrero de 2024

Por qué

 

La melancolía

arrasa

Y sigue en mí

imperturbable

esa manía

de imaginar los peores escenarios

La adrenalina me invade

los sentidos

Me aprieta el pecho

Me ahogo

en un miedo incierto y confuso

constante

tenaz

Aprendí

o eso creo

a no pelearme con él

Intento

desesperada

no aferrarme al malestar

Respirar

sin zozobrar

ni romperme en pedazos

ni salir a matar

ni sacarme esta molestia

a gritos y papelones

 

Agotada

me pregunto por qué

no me dejo

en paz

Confluencia

 

Porque me leés mejor que nadie

Ya te lo dije

Ya lo sabés

Porque con vos

volvieron las ganas

Incluso de aventurarme

a mis precipicios y volver

Porque tus ojos me reflejan hermosa

Esa versión de mí que leíste

y te enamoró antes de conocerme

Porque nuestra peor versión también

hizo de las suyas

No es fácil el amor después del amor

Y aún así decidimos que era acá

que éramos nosotros

Porque todavía me quedan heridas

Pero qué lindo ver

cómo sanan

al lado

tuyo

martes, 6 de febrero de 2024

Clarear

 

El silencio de la mañana

me susurra optimismo

Las pesadillas quedaron atrás

Disfruto

esta calma

efímera

deliciosa

que renueva mis ganas

El letargo de la noche

pegado al cuerpo

me acompaña junto con el mate

Los fantasmas de la mentira

y la traición

todavía viven a mi pesar

Aspiro a una convivencia pacífica

con ellos

Solo se trata

de mantener la calma

De no bajar los brazos

No luchar

No rendirse tampoco

Hacer de esta tranquilidad un hábito