No dejar
que la
maraña
enmarañe
Desarmar la
madeja
Devanar el caos
Formar
ovillos naranjas
violetas
azules
Entretejer
coloridas texturas
que abrazan
alegran y
confortan
No dejar
que la
maraña
enmarañe
Desarmar la
madeja
Devanar el caos
Formar
ovillos naranjas
violetas
azules
Entretejer
coloridas texturas
que abrazan
alegran y
confortan
Quiero viajar
a donde me lleve el viento
Mis rulos bailando con la brisa
Tu mano en mi rodilla
Los mates compañeros
La ruta
va quedando atrás
mientras nosotros avanzamos
El paisaje acompaña
como una película
de árboles verdes
vacas y caballos
algún cableado a lo lejos
Nos miramos y el aire se llena de sonrisas
Vamos
por buen camino
Un temblor esencial me impide
el trazo fino
La mano intenta
forrar cajas y cuadernos
de hijos en edad escolar
Hay tutoriales
dicen
los habilidosos
No entienden
que mi cerebro no logra
comunicarle a mi cuerpo
lo que tiene que hacer
Mis hijos se acostumbran a cajas
abombadas donde no deberían
Y a papeles arrugados donde la lisura es
condición
Las maestras se resignan
a mi talón de Aquiles
mi discapacidad manual
mis brazos temblorosos
que derraman agua caliente fuera del
mate
y dejan caer fuentes con ensalada rusa
que estallan en el suelo
desparramando vidrios, papas y mayonesa
La cursiva da pelea y gana
Mis manos tembleques crean mundos sobre
el papel
Imágenes salen de mis dedos
que empuñan con firmeza
la birome
La escritura me rescata
Me permite
describir la sutileza
de lo pequeño
Encontrarle la cadencia a cada momento
Sin ansiedades
lentamente
Escuchar
el borboteo del agua
subiendo
desde la pava eléctrica al termo
el cris cris de la tapa a rosca
anticipo de mates
amargos
calientes
lavados
como me gustan a mí
Observar
el caer de una pluma
girando
hasta llegar al suelo
y ser atrapada
por la zarpa de una gata
Sentir
el calorcito al acercar
la cola a la estufa
El olor de la hilacha del pulover
que muere lentamente
sobre el fuego
Saber
que mis manos tienen la magia
de lo posible
Las llamas tiñen de rojo el cielo
Heridas ya cerradas vuelven a sangrar
Atravesar
espinas y
cardos venenosos
Agarrarse
fuerte de las piedras
Trepar
hasta que
el camino
se
convierte en pradera
Inhalar el aire puro
la calma de
haber dejado atrás la ponzoña
Disfrutar
al fin
la montaña
y el viento
Llamaradas
dispersas amenazan
el aire a
mi alrededor
Intento
apagarlas
pero solo
cuento
con tapitas
de botellas
El humo
sofoca toda lucha
Las
quemaduras
al
principio son solo molestia
que se
profundiza cuando cae la tarde
A la noche
no soporto las sábanas
Te veo
venir al fin con un balde
de nafta
que arrojás
sobre los
escombros sobrevivientes
Te veo
prender un fósforo
Gritás que
estás cansado
Yo estoy
en carne
viva
El ruido que
hace el resaltador sobre el texto que estoy estudiando le llama la atención a
mi gato. De un salto que me sorprende se sube a la mesa. Estruja su hocico frío
contra mi mano derecha, como si quisiera saber qué estoy subrayando. Yo subrayo
todo. La primera lectura subrayo con lápiz; la segunda, con resaltador
amarillo; y esta, la tercera, con verde. Resaltadores fosforescentes. La cuarta
lectura es imposible después de todo ese pastiche.
Ahora el gato
enloqueció. Corre como un endemoniado por toda la casa. Se afila las uñas en
las sillas. Corre otra vez. Se afila las uñas en el sillón blanco, adquirido hace
poco y ya arruinado por los estados de humor erráticos del felino.
Pienso que debo
dejar de estudiar y calmar al gato. Pienso que no debo usar al gato como excusa
para dejar de estudiar.
Pienso que de
repente se hizo silencio, salvo por la chicharra del ascensor que suena, como
siempre, para que nadie deje la puerta abierta. El tema es que apenas abrís ya
empieza a sonar. Yo ya la tengo incorporada, la gente que sube por primera vez
se sorprende de lo pronto que suena. Todos los vecinos se quejan, pero la
alarma es parte del folclore del edificio, igual que las quejas.
El gato ya no
corre. Está acostado en el sillón mientras me observa, con una tranquilidad
pasmosa. Ni rastros quedan del demonio de Tasmania que tiraba adornos de mi
biblioteca hace apenas segundos.
Agarro el
resaltador verde y sigo leyendo.