miércoles, 26 de mayo de 2021

Pisando ciruelas (sobre poesía de tradición oral)

 

Pisapisuela

Pisón pisotón

color de ciruela,

cuál es el color

rojo carmín

rojo bermellón

vía, vía

pasa el tren

Este pie.

Pisa pisotón

No hay de menta

Chicle Bazooka

Tuti fruti

ni de rosa,

para mi querida esposa

la vida color de rosa

que se llama Doña Rosa.

Ah, cortala con el rosa

Y que vive

Hasta que la muerte

Nos separe

En Men do za

Quiero viajar

A CUAL QUIER LU GAR.

viernes, 30 de abril de 2021

Querido diario, estreno cartera

 Querido diario:

¿Cómo estás, tanto tiempo?
Perdón que no te estoy escribiendo muy seguido, pero son tiempos complicados.
Otra vez cumplí años en cuarentena. Por lo menos este año no teníamos planeado un viaje que no fue. No sé si eso me alegra o me deprime más. La cuestión es que decidí que me iba a comprar una cartera. Vi las carteras que hace
Hernán Lascano
y quise dos. Era mi cumpleaños y los gustos hay que dárselos en vida. Así que manguéé entre los que me preguntaron qué quería de regalo y así fue como me convertí en la feliz poseedora de dos Chavelas (https://chavelav.wixsite.com/misitio).

Te preguntarás qué voy a hacer con dos carteras en cuarentena. Lo mismo que le respondí a Hernán cuando me preguntó si las había estrenado: las tengo de adorno en el living, quedan divinas.

Bueno, si hay gente que se dedica a hacer carteras en esta época, hay gente que las compra también. Siempre hay un roto para un descosido y no hay mal que por bien no venga, ponele. Y yo me compro todas las carteras que quiero, qué tanto, que es mi cumpleaños y no te voy a andar rindiendo explicaciones a vos, querido diario. Mirá que no escribo más, ¿eh?

Bueno, está bien, sigo. Hoy pude estrenar una. La negra. Tenía que comprar comida para la perra y la gata, así que me calcé la cartera al hombro, la correa en la mano, y salimos Bella y yo rumbo a la veterinaria. En realidad no es una veterinaria, porque no atienden animales ni venden remedios, sino comida y cuchufletos para las mascotas. La cartera, ideal para volver con los kilos de comida para animales adentro, no resultaba tan cómoda vacía frente a los tironeos de la perra, que es realmente una perra. Pelea contra todo lo que se le cruza, se asusta de todo y se me mete entre las piernas. Quedo toda enredada con la correa y la cartera del hombro se me va al codo . Me hace acordar a la escena de Anita y Roger de los 101 dálmatas, pero con la diferencia de que Bella se parece más al vagabundo de La dama y el vagabundo que a Pongo. Y que por más que se esmera, hasta ahora nunca me enredé así con nadie. Y ahora que lo pienso, mejor no tener contacto con nadie en estas épocas. Y ahora que lo pienso de nuevo, nunca podría pasarme porque no me gusta tener contacto con nadie, ya sabés que soy un poquitín fóbica, así que no sé para qué me pongo a hacerme la heroína de película, si además estoy en ojotas, sin corpiño y con una cartera que a todas luces no combina con el resto del atuendo. Nada que ver con Anita y Perdy lo nuestro. Pero qué linda película La noche de las narices frías. Qué mala Cruella de Ville.

Algo me hace frenar de golpe y la cartera casi vuela al piso. Bella está cagando en medio de la vereda. No en un arbolito, en el medio, entre la gente que pasa. Abro la cartera, saco una bolsa de las que llevo para la ocasión y me agacho para recoger el regalito. Veo la escena en cámara lenta: la cartera resbalándose por mi costado derecho y yendo a caer justo encima de la porquería. La levanto rápido pero el daño ya está hecho y no quiero mancharme yo, que por otro lado tengo en la mano la bolsa con parte de los deshechos y me falta un resto que quedó en el suelo. Me contorsiono para agarrarlo sin tocar la parte de afuera de la cartera. Creo que lo logro. Nunca llevo pañuelos. En realidad, siempre llevo pañuelos pero se me terminan, porque soy alérgica y no hay paquete que aguante. Así que cuando los necesito para cuestiones como estas, no hay. Además, de haber, estarían adentro de la cartera que ni quiero tocar. Así que tiro la bolsita en un tacho de basura y asumiendo la postura más digna que puedo, onda ¿qué miran? ¿Nunca vieron una cartera negra con detalles en marrón?, sigo mi camino hacia la veterinaria. Transpiro, no sé si por la situación o porque salí demasiado abrigada. ¿No estamos en invierno? Trato de sacarme el pelo que me cae sobre la cara sin tocar la cartera y sin saber dónde está Bella, a todo esto. La pateo y me doy cuenta de que está adelante mío, evidentemente. No pasa nada, no pasa nada. Vos seguí que ya estamos cerca, pienso.

Llego a la veterinaria y pido una servilleta. Me dan una servilleta. Y después un trapo, porque con la servilleta no hay manera. El señor que atiende es un divino, me da la comida para las dos bestias, le pido que las ponga dentro de la cartera, porque pasó un camión y Bella se quiere meter en la veterinaria, que no deja entrar gente, atiende a la calle ahora.

Vuelvo a casa, me cambio la ropa. Me lavo las manos hasta casi hacerme llaga. Pongo la comida en los platitos y voy a evaluar el daño en la cartera. Ni rastros de su deshonroso debut. Como nueva. Aunque si sigo así, cagando carteras, bueno, no yo, pero casi lo mismo, Hernán tiene una clienta asegurada.

Cuidate, querido diario, la próxima le toca a la de colores.

domingo, 25 de abril de 2021

DE TU MADRE, LA CAJETA (escrito junto con Nelson Silva)

En una ciudad veleta

hay una gran opereta
de políticas berretas,
pergeñadas por un tal
pelado de dura jeta.
Con tal de lograr su meta
de agrandar aún más la grieta
quien no obedece es boleta
y si es docente la reta.
Las elecciones las gana
como si fuera un atleta,
pero en verdad sus promesas
parecen tener muletas
o están en una meseta
o corren, pero en chancletas.
Sus ideas las excreta,
las impone, las decreta.
Dan ganas de practicar
tiro al blanco con su silueta.
Para cerrar la historieta
con los chicos no te metas
y sacate la careta.
Ver semejante desmadre
Nos lleva a muchos gritarle
¡pelado, conchitumadre!

lunes, 22 de marzo de 2021

jueves, 25 de febrero de 2021

Dejarse ir

 

    Puso sus manos en mi cuerpo con precisión y destreza. Su manera de recorrerme despertaba cada fibra de mi ser. ¡Y la música! La música era perfecta para la ocasión. Me sentí transportada a un universo mágico. Me dejé hacer, esperando que no terminara nunca. Lamenté no habernos conocido antes, pero agradecí que la vida me hubiera dado esta oportunidad en mis años no tan jóvenes. Ahí lo tenía, mirándome, inquisidor, quería saber si me había gustado, si la había pasado bien. La sonrisa en mi cara fue la mejor respuesta. Ojalá me diga de volver a vernos, pensé; y lo hizo. No podía creer mi suerte. Así y todo, no estaba segura, tenía mis recelos, mis limitaciones. Su edad, y algunas otras cuestiones. Le pregunté si podía escribirle más tarde, y me dijo que sí. Todo un caballero.

    Los días pasan y extraño sentirme como me sentí, cada vez tengo más ganas de estar ahí, de repetir esa experiencia casi mágica. Además, ya cobré, así que le voy a escribir a ver cuándo podemos vernos, cuándo tiene un turno para el próximo masaje.

viernes, 12 de febrero de 2021

Infierno

 

Me dice que con la ex ya no va más.

Ella quiere que vayan juntos a Córdoba. Él me explica por qué es inviable, que no quiere que la familia de ella piense algo que no es. Que ellos no están más juntos. Que es un hombre libre de compromisos.

Eso me lo dice a mí. A ella no le dice que no va a ir.

Me dice que nuestros abrazos le preocupan más que el sexo.

No entiendo. O no quiero entender.

Me dice que no me coma una historia que no es.

Y no sé si se refiere a su ex o a nosotros. O a todo.

Me preguntó si yo estaba con otra persona y como una ilusa sentí que era importante para él. Sabe perfectamente que no estoy con nadie. Sé que no es recíproco. Él no tiene compromisos. Con nadie. Me lo aclaró miles de veces, mientras me miraba con intensidad, para que registrara que yo también estaba incluida. Él puede estar con quien quiera, no tiene por qué explicar nada. Entonces no entiendo para qué me pregunta.  No debería importarle si estoy con alguien o no.

Recorro cada frase que dijo. No puedo salir de sus palabras. Nuestros diálogos me vienen a la cabeza todo el tiempo. Estoy atrapada en su mente retorcida. Tengo que salir ya de esta locura o estoy perdida para siempre.

Trato de pensar en otra cosa.

No puedo.

Sé que voy a caer mil veces más.

Me llama y voy.

Me sube al cielo y me baja al infierno en cuestión de segundos.

Pero sigo.

Quiero ese cielo, por eso me empeño en volver ahí.

No termino de caer en que estoy viviendo en el infierno.

lunes, 8 de febrero de 2021

Sapos en la noche

 

Estaba en un arenero, no recuerda dónde.

Tampoco sé dio cuenta en qué momento la tarde se empezó a hacer noche.

Sacó los ojos del pozo que estaba haciendo en la arena. Vio un sapo, justo enfrente de ella. El sapo la miraba. Miró a un costado, otro sapo. Estaba rodeada de sapos. No sabía cómo iba a salir de ahí.

En algún momento debe haber gritado. En algún momento su mamá la alzo y la rescató.